Problemas con la resolución de las imágenes

local_offerDiseño y maquetación    event_note23-01-2020

¿No te ha pasado nunca que las imágenes de un trabajo, al imprimirlas, han pasado a ser borrosas si tú las veías bien por pantalla?

Muchas veces, cuando queremos complementar un texto o un trabajo con alguna imagen recorremos a Internet, y seleccionamos aquellas que son más atractivas o cuadran con nuestra idea, sin tener en cuenta su resolución. La calidad de la imagen, o resolución, será lo que marcará la nitidez y buena definición con que se pueda imprimir. Es por esto que, al utilizar una imagen debes consultar previamente qué su resolución es óptima para el uso que le quieras dar.

                                          

En el proceso de impresión digital se trabaja con píxeles, que son las unidades básicas de la imagen. Píxel proviene de las palabras en inglés picture elemen y cuantos más píxeles tenga una imagen, mayor será su calidad, y mayor precisión a la hora de imprimirla en papel.

La resolución de la imagen, en concepto de impresión, se expresa en PPP (Puntos Por Pulgada) o DPI (Dots Per Inch). Esto hace referencia a la densidad de puntos, o píxeles por unidad de longitud, en una imagen impresa. Por lo que la resolución es la que define la cantidad de píxeles que presenta una imagen y su dimensión.

Estos puntos hacen referencia a los puntos de color de CMYK que se necesitan para imprimir. El DPI mide la densidad de los puntos de impresión por pulgada, así un DPI mayor mostrará una imagen más clara y detallada. Una imagen de 300dpi mostrará 90000 puntos de pigmento en una pulgada, aumentar el valor DPI no cambiaría el resultado visiblemente.               

Puedes comparar una misma imagen con una resolución de 72dpi y de 300dpi. Aumentar el tamaño de una imagen de 72dpi solo hará que se vea pixelada. Es necesario que la imagen tenga suficiente calidad desde el principio. Si queremos conseguir que la imagen de 72dpi no se pixele al imprimirla, tendremos que reducir el tamaño.

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